"HIGH SOCIETY"


"HIGH SOCIETY"
Una reflexión crítica del primer mundo realizada desde el primer mundo.
Un proyecto comisariado por Gómezdelacuesta Para Pelaires_ArtProjects.

PELAIRES CENTRO CULTURAL CONTEMPORANEO, PALMA DE MALLORCA.
http://www.pelaires.com

Con la participación de Democracia, Raúl Díaz Reyes, Cyro García, Carles Gispert, Kaoru Katayama, Santiago Morilla, Albert Pinya, PSJM, Avelino Sala y Todo por la praxis.




“INDEX FALLS” Figure 02
Acrílico, tinta coreana y rotuladores sobre papel Cavallo 300 gr
150cms alto x 200cms ancho
©Santiago Morilla 2013



“INDEX FALLS” Figure 03
Acrílico, tinta coreana y rotuladores sobre papel Cavallo 300 gr
150cms alto x 200cms ancho
©Santiago Morilla 2013
...

Nos dimos de bruces con la realidad, vivíamos en un mundo de mentira que creíamos que era de verdad y, ahora, empezamos a darnos cuenta que allí dónde estábamos no era dónde pensábamos que estábamos, que nadábamos en la abundancia porque no la pagaba nadie, porque nadie nos pasaba la factura, porque disfrutábamos de aquello desde la más absoluta irresponsabilidad, desde la impunidad más desconsiderada. De repente todo cambió, comenzamos a mirarnos, no el ombligo, que eso llevamos demasiado tiempo haciéndolo, comenzamos a mirarnos a nosotros mismos y a todos los que nos rodean, buscando en este caos global nuestra propia parte de culpa, pero también la culpa de los demás, y nos giramos, y empezamos a escrutarnos con un espíritu crítico que teníamos adormecido, y que, entumecido por el desuso, está tardando demasiado tiempo en resultar efectivo. Nos analizamos con el ánimo de darnos cuenta de todos los errores que cometimos, por acción y por omisión, pero atontados por la violencia del golpe apenas somos capaces de percibir la nueva realidad. Estamos rotos, muy rotos.

El lugar donde todo parecía (casi)perfecto, aquel paraíso indestructible del que venimos, resultó ser un escenario de cartón piedra construido bajo las directrices de una minoría que vivía, y vive, en castillos de mármol con torres de marfil. Unas lujosas mansiones que no se podían alcanzar, ni siquiera divisar, desde ese paradisíaco decorado que, hace apenas nada, todavía habitábamos. Ahora todo se desmorona y deja en evidencia la precariedad de las estructuras y la ubicación real, palaciega e intocable, de quienes dirigían, y dirigen, todo este tinglado. Un auténtico Show de Truman tan bien montado que todavía pensamos que pudo tener su parte de verdad, aunque, en realidad, era una gran ficción, una enorme mentira que nos engañó a todos, incluso a la mayor parte de la intelectualidad, a los más listos del barrio, a las elites europeas y a algunas puntas de lanza de la reflexión contemporánea, a artistas, pensadores y creativos que, cegados por el falso resplandor de una maquinaria que todo lo financiaba, que todo lo permitía, iban dejándose mecer por esta letanía seductora y adormecedora que ha durado unas cuantas décadas, un engranaje que se mantuvo gracias a la mentira, pero también gracias a nuestra acomodada indolencia.

En el caso de la creación plástica, dormitante en el seno de este espejismo grandilocuente que recién abandonamos, comparecieron museos estratosféricos, instituciones que pagaban hasta las ocurrencias más descabelladas y organismos que, de forma sibilina, controlaban los contenidos para que nadie ni nada se les fuera de las manos. No había que esforzarse, las raciones del pastel alcanzaban para muchos y bastaba con conformarse, con criticar las miserias que ocurrían lejos, con nadar a favor de corriente aunque fuera camuflado con el disfraz de librepensador, de irreductible al margen del sistema. Pero todo eso se acabó y posiblemente no está mal que concluyera. Ahora muchos creadores, intelectuales sensibles y pioneros, comienzan a darse cuenta de lo equivocados que estábamos, comienzan a darse cuenta de que venimos de un arte que tenía como misión fundamental ser el pasto con el que se cebaba al ganado, con el que se divertía a la nobleza, mientras la gran mayoría de los artistas, bufones de corte encantados de conocerse a sí mismos, comparecían cómodamente sentados sobre el éxito de su propia obra, fuera poco, mucho o absolutamente ninguno.

Quizás por necesidad, quizás por desesperación, pero también por ganas y por capacidad, una nueva generación de creadores plásticos ha decidido quitarse la nariz de payaso, los complejos y las manías, han decidido pensar lo que dicen y decir lo que piensan, dejar de estar de acuerdo con lo que no estaban de acuerdo y meter los dedos en las llagas del sistema, en los temas que les preocupan, en el capital, el poder y la política, sin censura pero con responsabilidad, con la responsabilidad de incorporar una conciencia social, una ética desde la estética que nos permita construir un mundo que piense por sí mismo, que exija responsabilidades cuando las haya, donde no valga absolutamente todo y donde todo pueda ser válido. No se trata de romper por romper, de criticar porque resulte más sencillo destruir que construir, se trata de mejorar, de dejar en evidencia que hay cosas que no se pueden tolerar y algunas otras que se pueden hacer mejor, una crítica de nosotros sobre nosotros mismos desde nuestras propias entrañas, sin acritud pero sin condescendencia, esto es High Society, una exposición colectiva que reflexiona sobre el primer mundo desde el propio primer mundo.


...

Entrada más reciente Entrada antigua Página principal